Quiénes somos
Desde 1968,
chocolate hecho a mano en El Calafate
Un negocio familiar fundado por Don Zelmar Guerrero, que hoy continúan sus hijas Ana y Karina. Cinco décadas y media de oficio artesanal, recetas propias y la misma obsesión por la materia prima.

La historia
Un garaje, una receta y 400 vecinos
En 1968, cuando El Calafate era un pueblo de apenas 400 habitantes, Don Zelmar Guerrero abrió las puertas de la primera fábrica de chocolate de la Patagonia. Producía y vendía en el garaje de su casa, espacio que adaptó para dar origen al primer punto de venta.
Más de cinco décadas después, Chocolatería Guerrero sigue siendo un negocio familiar. Hoy lo dirigen Ana y Karina, hijas del fundador, respetando la esencia que Zelmar le dio al producto: la obsesión por seleccionar las mejores materias primas para hacer un chocolate de excelencia.
Cada barra se sigue cortando a cuchillo. Cada bombón se decora a mano. Nada se hace en serie.
Una frase que repetimos hace décadas
“En El Calafate, decir chocolate es decir Chocolatería Guerrero.”
Ana, en sus palabras
“Me encanta emprender y quiero que Calafate llegue al mundo.”
Ana Guerrero · co-directora
Salieron en
Lo que dicen sobre Chocolatería Guerrero
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Llevamos chocolate artesanal a todo el país con envíos por Andreani.
